Adrian Newey, el secreto de Red Bull


Dietrich Mateschitz, propietario de Red Bull compró a finales de la temporada de 2004 la escudería Jaguar y todo su patrimonio. Adquirió así un coche que había sido discreto en cuanto a resultados, ganó 34 puntos que solo sirvieron para ser séptimo en el Campeonato de Constructores.

En 2005 tenía que formar todo su equipo y en lugar de apuntar con todo su dinero hacia los mejores pilotos que pudiera comprar decidió cimentar su proyecto haciéndose con el mejor ingeniero que este pudiera comprar. Esta es la historia de como Red Bull Racing se hizo con la labor de Adrian Newey, un inglés que ya tenía fama en el paddock de convertir en oro todo aquello que tocaba.

Este ingeniero llego a la Fórmula 1 después de haber estudiado Aeronáuitca en la Universidad de Southampton  y haber desarrollado su tesis sobre el efecto suelo. El equipo Fittipaldi le abrió las puertas y tras unos años de comienzos difíciles debido a la falta de presupuesto llegó a Williams donde comenzó a sumar triunfos.

Desde entonces y después de haber pasado a McLaren y a Red Bull sus estadísticas se pueden resumir en seis título de Pilotos y seis de Constructores. Una realidad de la que era consciente y que le sirvió como moneda de cambio para exigirle a Ron Dennis un reconocimiento económico que Mateschitz le acabó otorgando a cambio de todo el poder presupuestario en su nueva escudería.

Seis años después, se puede decir que este rey Midas ha destruido las fronteras del imperio. McLaren y Ferrari han sido destronadas por una saga de bólidos que no le han puesto las cosas fáciles. Mientras todos los que han formado parte de este deporte son testigos del cambio de filosofía en los diferentes equipos.

Tres años fueron los necesarios para conseguir un cambio técnico que le llevaría a conseguir las primeras victorias. En 2009 compitieron desde el principio con Brawn GP y sus dobles difusores. Pero su falta de fiabilidad les reservó el segundo puesto en el campeonato. La evolución del concepto de ese mismo coche llegó al año siguiente una clara referencia para el resto de equipos denominada RB6 que dio a Sebastian Vettel su segundo record, ser el ganador más joven del Campeonato de Pilotos de Fórmula 1.

2011 fue el sello, su superioridad se hizo envidiable por todos aquellos que alguna vez han participado en la construcción de un coche en esta competición. La elección de Vettel como primer piloto fue la acertada para hacerlo bicampeón más joven de la historia.  Su dominio no paso inadvertido y las insinuaciones de ilegalidad han seguido a esta escudería desde la primera carrera.

Adrian Newey: ‘En 2010, decían que teníamos unos amortiguadores molones que variaban la altura del coche, que si el alerón flexible, esto y lo otro… Al final, lo importante de un coche no es ninguna característica aislada, sino la integración de todo el conjunto. Y que me copien me irrita un poco, sinceramente, pero, en última instancia, me lo tomo como un elogio pues si el monoplaza no fuera rápido, nadie le prestaría ninguna atención”

La impotencia de sus contrincantes quedó patente en la cantidad de acusaciones que vertieron a la prensa y a la FIA. Sin embargo, en seguida Adrian Newey conoció las diferentes replicas de sus creaciones de los diferentes motorhomes repartidos por el paddock. Un reconocimiento que va más allá de las barreras de la Fórmula Uno puesto que el 31 de diciembre fue nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico en reconocimiento a sus servicios al deporte del motor y a sus éxitos en el mismo.

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